El precio de estar conectado
Las redes sociales son algo vital hoy en día para la gran mayoría de la población. La gente las utiliza para mantenerse conectados de alguna manera con amigos, familiares, incluso con celebridades, empresas o estar al tanto de las últimas noticias. Pero también tiene un coste del que no nos damos cuenta o no vemos ningún riesgo en él, que sería nuestra privacidad.
Las plataformas de cualquier red social acumulan y analizan todo tipo de información como tus hábitos, intereses e incluso tus emociones en diferentes aspectos; con esto pueden hacer que nos mantengamos enganchados al teléfono o al ordenador durante un periodo de tiempo cada vez más largo. Para las plataformas, cuanto más tiempo estemos en ellas, mejores beneficios tendrán.
En este artículo intentaremos destapar cómo consiguen las plataformas recolectar toda la información, cómo hacen para manipularnos y que podemos realizar para protegernos de estas trampas digitales.
¿Cómo hacen las redes sociales para rastrear tus hábitos?

Cada vez que realizamos un post, vemos un video o dejamos un comentario, las plataformas están almacenando esa información. Esto puede parecer algo inofensivo, pero en realidad están creando un perfil detallado de nuestros intereses y de nuestras conductas. Cuanto más interactuamos, mejor nos van a entender y podrán utilizar esa información para ponernos anuncios que nos puedan interesar o videos que nos dejen más tiempo en la misma plataforma.
Los algoritmos tienen un rol muy importante a la hora de moldear nuestra experiencia en las redes sociales; dictaminan qué posts aparecerán en tu feed, qué videos verás a continuación y qué publicidad te aparecerá. La manera en la que funciona es que, si tú activamente te quedas viendo videos de gatos, por ejemplo, con el tiempo te aparecerán más videos de esa temática.
Aparte, también existen las cookies, que lo que hacen es monitorear donde entran los usuarios cuando navegan en internet, con esto recopilan datos personales para realizar publicidad más dirigida hacia la persona.
Un ejemplo podría ser que, si buscas en Google unas zapatillas, después en las redes sociales te aparecerá alguna publicidad relacionada con esa búsqueda que has realizado. Esto es debido a que las plataformas de redes sociales trabajan con diferentes anunciantes para este tipo de rastreos que van más allá de sus aplicaciones.
¿Cómo las redes nos mantienen adictos?
Uno de los claros objetivos de las aplicaciones de redes sociales es que la persona que lo está utilizando se quede ahí durante el máximo tiempo posible. Ya que, cuanto más tiempo se queden, más publicidad visualizarán y con ello más dinero ganarán. Para eso tienen algunos trucos psicológicos que dificultan al usuario el despegarse del teléfono.

Primero de todo, ponen unos posts infinitos automáticamente, con lo que facilitan la visualización continua de publicaciones. Esto hace que nos genere una curiosidad para ver qué es lo siguiente que aparecerá. Las personas pueden tener un comportamiento compulsivo hacia estas acciones, ya que nuestro cerebro recibe micro recompensas en forma de dopamina, que está asociada con el placer. Por eso podemos pasarnos horas haciendo scroll sin darnos ni cuenta de ello.
Por otro lado, las notificaciones hacen que miremos el teléfono con más frecuencia. Crean una sensación de urgencia, haciéndonos sentir mediante una vibración o encendiendo la pantalla que debemos revisar el teléfono en ese momento. Los ejemplos más comunes son cuando alguna persona te comenta o interactúa contigo en las redes sociales; enseguida la misma aplicación te lo hace saber para que entres a ver qué hay de nuevo y con suerte que te quedes mirando la aplicación durante más tiempo.
¿Cuál es el precio de este tipo de aplicaciones gratuitas?

Como hemos dicho con anterioridad, las redes sociales nos transmiten que son gratuitas, pero con lo que estamos pagando no es con dinero, sino con información. Lo que hacen estas plataformas es recolectar información que después venden a terceros para que ellos nos puedan vender productos enfocados a nuestros deseos.
Uno de los riesgos más importantes a la hora de entregar toda nuestra información privada sin pensarlo dos veces es que puede ser filtrada. La información puede incluir nombres, direcciones, correos electrónicos, contraseñas… Con lo que pueden robarte las cuentas en el caso de que esto suceda. Además, hay empresas que han sido acusadas de divulgar información de los usuarios con terceros sin el consentimiento de ellos, con lo que hay que tener cuidado de cómo están gestionando nuestra información en internet.
Para poder prevenir malentendidos y proteger tu privacidad, se pueden ajustar en la configuración de todas las aplicaciones qué tiempo de información entregas a la aplicación e incluso qué personas pueden ver lo que tú posteas.
También para no caer en una adicción se debería tener en cuenta cuántas horas pasa cada uno al teléfono en este tipo de aplicaciones e intentar minimizarlo. Para que no te consuma todo el día, pero a la vez te puedas beneficiar de su lado positivo y estar en contacto con tus seres queridos, que al final es el fin principal de estas aplicaciones.
Autora: Ainara Urien García



