Entrevista a David Elez
Para muchos, acabar en el sector tecnológico es un objetivo planificado. Para otros, es casi un accidente. Como el caso de David Elez, profesor de MSMK y un profesional que comenzó estudiando documentación en la Complutense, y que aun así ha pasado 25 años escalando dentro de Oesia hasta convertirse en Senior Manager en servicios de explotación, transformación tecnológica y servicio al cliente sobre sistemas mainframe y ZOS.
Ha trabajado con sectores TELCO, banca, energía y administración pública; ha trabajado montando una fábrica de testing en Brasil; y ha vivido la transformación de su compañía desde sus tiempos como SF Deusto hasta la Oesia actual, un grupo con divisiones que van desde defensa (Tecnobit) hasta ciberseguridad (Cipherbit) y drones.
En esta entrevista, hablamos con David como experto del mundo tecnológico para descubrir cómo los estudiantes deberían prepararse para enfrentarse a un mercado laboral que cambia de manera continua y rápida.
¿Están cambiando los perfiles que buscan las empresas tecnológicas?
Muchísimo. Ya no se buscan perfiles ultraespecializados, sino profesionales capaces de moverse entre la gestión y la tecnología. Ya no existe el perfil del técnico encerrado en su cubículo, trabajando solo, con cables y pantallas, sin interactuar con nadie. Hoy los profesionales tecnológicos deben colaborar, comunicarse y entender cómo su trabajo impacta en toda la empresa.
¿Qué roles destacan en la ciberseguridad?
En ciberseguridad hay dos mundos:
- El que a todos les encanta: el hacking, el ataque preventivo, los “teams”… la parte más llamativa.
- Y el que casi nadie quiere: el cumplimiento normativo. Ese que implica leer toneladas de documentación, aplicar políticas de seguridad, cumplir con ENS y esquemas similares.
Y aun así es imprescindible. La mayoría de ciberataques (entre el 90% y el 95%) vienen de dentro. No por malicia, sino por desconocimiento: abrir un correo indebido, pinchar donde no toca…
Por eso las empresas necesitan procedimientos internos, auditorías, formación y que los empleados conozcan la normativa. Las dos ramas son igual de importantes.
¿Cuáles son los perfiles más demandados en empresas como Oesia?
Además de ciberseguridad, todo lo relacionado con análisis de datos. Se necesitan personas con base matemática sólida: la IA, el blockchain o la criptografía son matemáticas aplicadas.
Y, en general, lo que más demanda la consultoría son tecnologías disruptivas: IA, cloud, automatización, IoT… La razón es simple: los clientes quieren optimizar procesos, eliminar tareas manuales y digitalizarse continuamente. Pero hay que hacerlo minimizando el impacto en las personas y ayudándoles a gestionar el cambio.
¿Cuál es su opinión sobre la inteligencia artificial?
La IA no solo ha llegado: ha venido para quedarse. Lleva años, pero ahora está en boca de todos y las empresas están creando sus propios copilots porque lo que compartes con herramientas abiertas se vuelve público.
Los empleados ya usan IA para casi todo. Y en la universidad… también. Lo veo constantemente en los trabajos: algunos ni cambian la tipografía del texto que les devuelve la IA.
Ahí es donde es imprescindible la parte de defensa oral. En MSMK llevan tiempo haciéndolo: el alumno puede usar IA, pero cuando toca explicar el trabajo, se distingue enseguida quién entiende lo que entrega y quién simplemente pegó el enunciado en un chat.
¿Cómo está afectando la IA a los puestos de trabajo?
El pensamiento crítico se está trasladando a la IA, tanto en la empresa como en la universidad.
Eso no es malo, pero obliga a evaluar a las personas de forma distinta. Y, como he mencionado antes, vuelve más importante desarrollar la capacidad de defender y justificar lo que haces.
¿Qué buscan hoy las empresas en un recién graduado?
Cero individualismo. Buscan colaboración, comunicación, inteligencia emocional. La técnica es importante, pero se puede entrenar. Lo que marca la diferencia es aquello que la IA no puede replicar.
¿Qué habilidades tecnológicas serán esenciales en el futuro?
El profesional del futuro va a necesitar dos cosas: una base tecnológica sólida y, sobre todo, la capacidad de pivotar. La tecnología cambia por segundo; ya no sirve saber una herramienta y vivir de ella toda la vida, salvo casos muy concretos como SAP. Tendrás que actualizarte y adaptarte con cada nueva ola tecnológica.
Pero junto a lo técnico, aparece otra necesidad que es igual de importante: entender que la digitalización es continua.
Igual que pasa con las empresas, que si no se renuevan cada dos o tres años corren el riesgo de desaparecer, a los profesionales les ocurre lo mismo. Hay estudios que lo reflejan: quien no evoluciona, se queda fuera del mercado.
Por eso están creciendo tanto las fusiones, las sinergias y las expansiones internacionales. Ya no vale con vender solo en tu país ni con depender de una única área: hay que diversificar, buscar mercados nuevos y adoptar tecnologías nuevas. No poner todos los huevos en la misma cesta.
¿Qué consejos daría a los estudiantes que quieren destacar en el sector?
Trabajar la marca personal. ¿Por qué tú y no otro? Saber venderse es esencial. Hace años, en un proceso de selección, nos llegaron miles de currículums. Buscábamos a alguien que demostrase capacidad de gestión de crisis y, después de leer cientos de currículums con la palabra “gestión de crisis”, al que elegimos fue el que puso que era profesor de salsa. Eso mostraba paciencia y don de gentes. Justo lo que necesitábamos.
¿Cómo ayuda la metodología de MSMK a preparar a los futuros profesionales?
Como profesor de MSMK, siempre intento combinar teoría (cada vez menos necesaria porque la IA facilita el acceso a la información) con práctica y tecnologías punteras.
Pearson, la institución educativa británica por la que se rige MSMK, da una base de qué enseñar al alumno, pero te deja elegir qué herramientas enseñar según lo que pide el mercado, manteniendo una practicidad real. Si LinkedIn dice que ahora se busca Snowflake, se enseña Snowflake.
Los profesores somos profesionales en activo; si nosotros nos reciclamos, ellos también. Los proyectos sirven para que los alumnos “toquen” herramientas reales. En pocas horas no se domina una plataforma, pero sí se consigue esa base que permite avanzar y defenderse en una entrevista.
¿Le ha sorprendido algún proyecto de un alumno?
Muchísimos. He tenido alumnos que me han presentado algunos proyectos que ni gente que tengo yo trabajando con años de experiencia puede hacer.
A veces les pido llegar hasta un punto y me entregan soluciones que van mucho más allá. Incluso he tenido que escribirles después para preguntarles cómo lo habían hecho.





